Aunque la pesadilla comenzó temprano para mi país, y el 2010 se presenta con una cara desconocida porque aún no sabemos lo qué haremos, hoy hago un alto en mi incertidumbre para celebrar la vida.

Un mes más, ya son ocho, cómo has crecido mi niño! Estás muy despierto y no cesas de hablar en tu idioma extraño, de ese que no tiene un traductor en google, con muchas vocales y expresiones faciales que siempre tienen que ver con tus cejas y que acompañas moviendo tus manos.
De sonrisa fácil y generosa, y pensar que hasta los dos meses me preocupaba tanto la seriedad con que nos mirabas, a veces me preguntaba si nos estabas evaluando, jajajaja!
Comes bien, no en grandes cantidades como cree la gente porque te ve gordito, pero te gusta todo (hasta ahora). Dormir?, ese ya es otro cantar, no se que extraño reto te pusiste con Morfeo, pero lo cierto es que cada noche tratas de ganarle la batalla y al finaaaal caes rendido en sus brazos, eso sí, solo al final y después de terminar agotado de tanta lucha. Sin embargo ya casi duermes de corrido, y no es usual que te levantes de madrugada.
Empezaste a gatear hace poco, pero pareciera que eso no te satisface, y ahora solo quieres pararte sobre tus pies, agarrándote de lo primero que se atraviese: el cabecero de la cama, el sofá, los hombros de papá si estás sentado junto a él, y así. Es increíble observarte! porque pones tanto empeño, tanta perseverancia, que cada caída es para ti un nuevo reto, y te lanzas de nuevo a tu objetivo con una sonrisa dibujada en el rostro. Tengo tanto que aprender de ti, hijo! Eres mi gran maestro.
Hoy les regalo esta reflexión, no conozco el autor, pero me gustó mucho y espero que a ustedes también :)
Si amas a tu hijo…
Contéstale, no lo informes.
Protégelo, no lo cubras.
Ayúdalo, no lo reemplaces.
Abrígalo, no lo tapes.
Ámalo, no lo idolatres.
Acompáñalo, no lo lleves.
Muéstrale el peligro, no lo atemorices.
Inclúyelo, no lo aísles.
Aliéntalo en sus esperanzas, no lo desencantes.
No le exijas ser el mejor,
pídele ser bueno y dale tu ejemplo.
No le prodigues amor, rodéalo de amor.
No le enseñes a "ser”,
sé como tú quieres que él sea.
No le dediques la vida, vivan todos.
Recuerda que tu hijo
no te escucha, te mira.
Y finalmente,
cuando se rompa la jaula del canario,
no compres otra jaula,
enséñale a vivir “sin puertas”
y déjalo volar.
Feliz Semana!