
Alejada de esta casita, no solo por el tiempo que ya no poseo, sino además porque la tecnología se empeñó en marcharse de casa por tres laaaaargos días, el cableado del edificio fue todo cambiado y hasta anoche no volvimos a tener internet.
Se me acumulan los días, los momentos, los gestos y casi todo lo que pasa en esta nueva vida compartida con nuestro Santiago. Son las semanas de adaptación, las de conocernos mejor, las de aprender nuevas rutinas, las de alejar el sueño a sombrerazos para seguir amamantando sin que te sientas mal porque se te cierran los ojos por un instante.
Hoy se cumplen 3 semanas desde que llegó a nuestras vidas, aunque ya lo estaba desde la panza, y es increible como repite los patrones que tenía desde su antigua morada, jajaja! Les cuento, se sigue poniendo activo justo después de las 10 de la noche, y así nos agarran las 11, las 12 y a veces hasta la 1 de la mañana; pero no es tan duro, porque de esa manera solo se levanta una vez más de madrugada (como a eso de las 4 am) y luego ya lo hace de día. Claro, igual hace rato que me despedí del sueño porque lo cierto es que ya no se vuelve a dormir como antes, pero no considero que eso sea un motivo de preocupación.
De resto se porta muy bien, duerme muchisimo, se relaja con su baño diario y su masaje, y hasta sonríe por raticos, sobre todo cuando termina de comer. Le encanta cuando hay visitas, de hecho hemos notado que duerme feliz conforme hay más gente en casa, es gracioso!
Visitamos a la pediatra, y lo encontraron muy bien, sanito, gracias a Dios! y le colocaron las vacunas correspondientes. Hasta el día 22 no volvemos a llevarlo, y ya luego les contaré cómo ha cambiado en peso y tamaño.
Por mi parte, me he sentido muy bien, la verdad es que un principio salí despotricando de la bendita cesárea, pero fue porque al anestesiólogo le costó encontrar el espacio entre las vertebras para colocar la anestesia (dice que las tenía muy juntas). Y en honor a la verdad debo decir que mi cicatriz está sanando perfectamente, y que casi no me ha molestado. Me siento agradecida de haber tenido junto a mi a ese grupo de médicos, que calidad humana tan especial, y que detalles tuvieron conmigo, no pudo ser mejor!
Santi me deja un espacio como de dos horas en cada siesta, pero cada vez que me quiero sentar a escribir, la lavadora me guiña el ojo recordándome que hay mucha ropita para lavar, porque Dios como ensucian ropita los bebés!, o si no de repente escucho las noticias (en este país donde todo es noticia hoy en día) y me absorbe el dichoso debate que nunca fue (Vargas Llosa - Chávez) pero que hubiese anhelado ver, o cualquier otra información.
Sigo por aqui, leyendo cada vez que puedo lo que ustedes escriben, y con suerte comentando en sus blogs.
Los quiero!