La salida de los dos dienticos ha traído algunos cambios en Santi, que si bien afortunadamente no ha tenido fiebre, si ha estado un poquito fastidiado con una especie de diarrea, mucha babita y cambios en sus hábitos de comida.
El caso es que lleva tres noches levantándose a eso de las 3:30 de la madrugada, llora porque le molesta muchísimo tener el pañal sucio, y cuando le vamos a cambiar, entonces arranca a llorar de nuevo porque le da hambre, a veces toma el pecho y es suficiente, pero otras veces quiere tetero adicional, aunque solo se toma dos onzas y cae rendido de nuevo.
En esas tres noches me he quedado en blanco por largo rato, pensando y pensando, y sin atreverme a levantarme, porque mal que bien mi espalda agradece el hecho de estar en posición horizontal. Anoche nos despertamos y a lo lejos escuchamos un tiroteo en la avenida, R. me dice que se oía como que disparaban desde un carro, sonó varias veces, y yo me quedé pensando en la bendita "sensación de inseguridad" que dice el gobierno que tenemos. Será que estaba soñando? no creo, porque lo escuchamos clarito, y le comenté a R. que definitivamente daba miedo andar en la calle de madrugada, al menos aquí ya no se puede hacer, sin estar expuesto a cualquier tragedia.
Y por esos pensamientos se me va perdiendo el sueño, pensando en qué futuro le espera a mi Santi, pensando en que decisión tan acertada han tomado los que se han estado yendo lentamente, al menos tendrán otras oportunidades, y pensando en qué podemos hacer. Al final el sueño me vence y caigo de cansancio, además de físico, mental.
Otra de esas noches pensé en mi angel, haciendo memoria de que muy pronto, el mes que viene, estaría por cumplir sus tres añitos (cómo sería con su hermanito, a qué jugarían juntos, a qué soñaría...) pero no tuve respuesta, solo me llegaba la imagen de su sonrisa. Y pensaba en lo duro que ha sido todo ese proceso, el de seguir adelante y ser positivo a pesar de todo, y finalmente pensé que ha sido un esfuerzo valioso, una prueba de fuego para nuestra relación como pareja y como padres. Solo Dios sabe el miedo que sentimos la primera noche a solas con Santi, casi no dormimos mirándole y pendientes de él, luego con el tiempo te vas relajando y la idea de que todo está bien te va llenando, se adueña de ti, y despeja las dudas.
En esta semana, cuando colocamos a Santi en posición boca abajo, ha empezado a darse vuelta solito, otro paso más en esta carrera de crecimiento, que a mis ojos de mamá parece que transcurre a una velocidad excesiva, lo cual supongo que es normal en esta época. Esas pequeñas cosas me hacen feliz, a pesar del país, a pesar de la crisis económica, a pesar de cada tropezón. Esas pequeñas cosas me hacen soñar bonito, a pesar de los desvelos, a pesar de que el tiempo se me escurre entre los dedos, a pesar de todo...

El caso es que lleva tres noches levantándose a eso de las 3:30 de la madrugada, llora porque le molesta muchísimo tener el pañal sucio, y cuando le vamos a cambiar, entonces arranca a llorar de nuevo porque le da hambre, a veces toma el pecho y es suficiente, pero otras veces quiere tetero adicional, aunque solo se toma dos onzas y cae rendido de nuevo.
En esas tres noches me he quedado en blanco por largo rato, pensando y pensando, y sin atreverme a levantarme, porque mal que bien mi espalda agradece el hecho de estar en posición horizontal. Anoche nos despertamos y a lo lejos escuchamos un tiroteo en la avenida, R. me dice que se oía como que disparaban desde un carro, sonó varias veces, y yo me quedé pensando en la bendita "sensación de inseguridad" que dice el gobierno que tenemos. Será que estaba soñando? no creo, porque lo escuchamos clarito, y le comenté a R. que definitivamente daba miedo andar en la calle de madrugada, al menos aquí ya no se puede hacer, sin estar expuesto a cualquier tragedia.
Y por esos pensamientos se me va perdiendo el sueño, pensando en qué futuro le espera a mi Santi, pensando en que decisión tan acertada han tomado los que se han estado yendo lentamente, al menos tendrán otras oportunidades, y pensando en qué podemos hacer. Al final el sueño me vence y caigo de cansancio, además de físico, mental.
Otra de esas noches pensé en mi angel, haciendo memoria de que muy pronto, el mes que viene, estaría por cumplir sus tres añitos (cómo sería con su hermanito, a qué jugarían juntos, a qué soñaría...) pero no tuve respuesta, solo me llegaba la imagen de su sonrisa. Y pensaba en lo duro que ha sido todo ese proceso, el de seguir adelante y ser positivo a pesar de todo, y finalmente pensé que ha sido un esfuerzo valioso, una prueba de fuego para nuestra relación como pareja y como padres. Solo Dios sabe el miedo que sentimos la primera noche a solas con Santi, casi no dormimos mirándole y pendientes de él, luego con el tiempo te vas relajando y la idea de que todo está bien te va llenando, se adueña de ti, y despeja las dudas.
En esta semana, cuando colocamos a Santi en posición boca abajo, ha empezado a darse vuelta solito, otro paso más en esta carrera de crecimiento, que a mis ojos de mamá parece que transcurre a una velocidad excesiva, lo cual supongo que es normal en esta época. Esas pequeñas cosas me hacen feliz, a pesar del país, a pesar de la crisis económica, a pesar de cada tropezón. Esas pequeñas cosas me hacen soñar bonito, a pesar de los desvelos, a pesar de que el tiempo se me escurre entre los dedos, a pesar de todo...

"Dándose vuelta"
Feliz Noche!
